Kine nº56 somos un sistema de energía en un universo de energía

por Carlos Trosman

Para la medicina tradicional chino-japonesa, las personas somos un sistema de energía, donde circula la energía cósmica universal llamada Chi, Qi o Ki. Este Qi humano, está producido por el Qi del cielo, energía Yang intangible de la cual nos nutrimos a través de la respiración y que tiene gran influencia sobre el sistema nervioso y el movimiento (tanto interno como externo); y por el Qi de la tierra, energía Yin tangible que absorbemos con la alimentación, de la que dependen los procesos químicos, la sangre y los fluidos. Constantemente el Yin se transforma en Yang (los alimentos primero en fluidos para producir calor, movimiento y pensamiento) y el Yang en Yin (el oxígeno en la sangre pasando de inmaterial a material, formando parte de huesos y músculos). La Medicina Oriental postula un sistema energético diferente a los conocidos en occidente: el Sistema de los King-Lo (Canales y Colaterales), llamado también Sistema de Puntos y Meridianos. Por esta red de canales circula el Qi en diferentes direcciones, tanto ascendentes como descendentes y desde el interior de los órganos hacia la piel o viceversa. Estos ríos invisibles llevan el Qi del universo dando vida a nuestro cuerpo y a nuestra conciencia. Por este motivo varía con los climas, con las horas del día, con las estaciones del año; y también con la alimentación, con la actividad física y con las emociones. El equilibrio y la salud están representados por el movimiento y la continua transformación y adaptación del Qi humano al Qi cósmico.

Kiné 41 – “La almohada de Jade”

por Carlos Trosman

“Lo único inmutable es el cambio” dice el I Ching, el Libro de las Mutaciones.

Esta sentencia está referida al tiempo, energía Yang incontenible e intangible que se hace sentir, transformando permanentemente con su movimiento al Yin representado por el espacio y lo que en él está contenido. 

Más aquí y frente al espejo, podemos concluir que el tiempo deja marcas en nuestros cuerpos con los movimientos que produce. Resistirse es fútil.

Pero es importante mantener la flexibilidad, tanto de cuerpo como de espíritu, para acompañar los cambios… y cambiar.

En el pensamiento de la Medicina Tradicional China, el cuerpo es una unidad integrada de aspectos Yin (materiales: lo fisiológico) como órganos, entrañas, músculos, huesos, y de aspectos Yang (inmateriales: lo psicológico y energético) como el pensamiento, el sistema de canales por donde circula la energía Qi y el espíritu. La flexibilidad de la columna vertebral es fundamental para el movimiento e inclusive para el buen funcionamiento de los órganos internos.  La parte alta de la nuca, es la zona más importante. Los chinos la llaman “Almohada de Jade”, y han desarrollado una serie de ejercicios para mantener joven esa zona. Están basados en la cuidadosa observación de los movimientos de un animal muy longevo: la tortuga. Atribuyen su larga vida a la capacidad de las tortugas de retraer y extender su cuello, y de mover su cabeza hacia los costados. Son movimientos muy simples, aunque no muy fáciles de hacer. El mantener la zona cervical alta flexible y bien irrigada, relaja la tensión de las meninges, facilita la circulación de los líquidos en el cerebro, y descansa los ojos.

El ideograma chino que representa al cuerpo, significa literalmente “el origen de la persona”. Mantener flexibles nuestros tendones y articulaciones, favorece la flexibilidad y amplitud de pensamiento.

¿Ayudará un cerebro bien irrigado a tener pensamientos creativos?  ¿Los ojos relajados, abrirán una mirada candorosa?  Mantener la capacidad de asombro y de proyecto, requiere de mucha voluntad, y también de una decisión de alegría, de buena disposición.

Moverse con el movimiento de los cambios requiere de entrenamiento.

“El cielo se desintegra y se transforma
            en polvo,
La gran tierra se vuelve apacible y nadie
            puede verla.
El árbol seco hace que florezca bruscamente su única
            flor.
Llamando de nuevo una primavera más allá
            de la historia.”

Enseñanza de Daicho al samurai Kikuchi en la nieve.

(Del libro “Zen y Artes Marciales” del maestro Taisen Deshimaru).

 

LA ALEGRÍA CALIENTA Y EL MIEDO ENFRÍA LOS MÚSCULOS

por Carlos Trosman

Recuerdo que cuando salía de una sesión de acupuntura con el Maestro Qian Lan Gen, de la Escuela Mien Chuan, me invadía una sensación tan agradable que no podía evitar reírme a carcajadas. La energía circulando por mi cuerpo me producía un bienestar tan grande que me daba risa. Me mejoraba el humor y la postura, como si la musculatura fría por el invierno, se hubiera calentado en el fuego del hogar. De ese mismo modo la energía Qi (léase Chi) de los órganos calienta los grupos musculares por donde circulan sus canales (meridianos) correspondientes. Esa es la premisa de la Medicina Tradicional China que experimenté en carne propia reiteradas veces. La postura con que nos movemos en el mundo es, por supuesto, una construcción subjetiva inconciente que se desarrolla en un escenario inconciente también. Quiero decir que nos movemos de una determinada manera acorde a un determinado lugar. Ese lugar es la manera de interpretar nuestra circunstancia. Pero esta postura también está construida desde nuestras posibilidades físicas y funcionales. La energía circula de distinta forma en distintas personas: se acumula más en algunos lugares y se retira de otros. Es por eso que ante situaciones estresantes, a algunos les duele la cabeza, o otros la panza, otros se tuercen el tobillo o les baja la presión, o se contracturan los hombros o les duele la espalda. La misma situación puede disparar movimientos de energía diferentes en distintas personas, desnudando zonas que la postura, tanto interior como exterior, vuelve críticas. La Medicina Tradicional China no intenta modificar la postura  solamente a partir del trabajo muscular, sino intentando recuperar el libre fluir de la energía Qi en un movimiento donde todo el cuerpo sea irrigado correspondientemente. De acuerdo a un aspecto de la teoría del Yin.Yang, el interior sostiene al exterior y viceversa. Hay una mutua interrelación e interdependencia entre ambos.

Para trabajar con masajes Shiatzu o con acupuntura, es fundamental la observación de la postura ya que nos dará indicios de qué sistemas (compuestos por el órgano y su canal de energía) están afectados. Si la persona se presenta encorvada, con el pecho hundido y el rostro pálido, el problema está en la energía del pulmón, la actitud es de tristeza y la piel se marchita. Es necesario calentar el Qi con infusiones que incluyan canela, jengibre y cardamomo y por qué no, un poco de pimienta. También calentar puntos y zonas del pecho y la espalda. Tratar los puntos: Vejiga 13, Vaso Concepción 17 y Pulmón 9. Cuando el dolor aparece en la cintura, hay hiperlordosis y rigidez a lo largo de la columna en general, inclusive del cuello, el Qi de los riñones está desequilibrado y la actitud tensa de la musculatura de la espalda indica miedo y exceso de adrenalina. La terapéutica consiste en calentar los riñones, la cintura y el sacro con paños secos y también la planta de los pies. Luego masajear pellizcando suavemente la zona de la cintura, lo que provocará sudor en manos y pies para expulsar la adrenalina acumulada. Es mejor tomar más líquidos a temperatura ambiente, o infusiones diuréticas como la barba de choclo o la cola de caballo. Tratar: Vejiga 23, Vejiga 28, Riñón 3 y Riñón 1. Los problemas digestivos se manifiestan en la pesadez de las extremidades, pudiendo aparecer dolores en brazos y piernas. Esto da la sensación del cuerpo pesado, como si la fuerza de gravedad hubiera aumentado, y entonces esa persona busca apoyarse constantemente, se sostiene la cabeza con las manos y apoya los codos en la mesa, ya que siente que no puede sostener su cuerpo. Hay distensión abdominal y puede dilatarse el vientre. En estos casos es indicado comenzar las comidas con una sopa de miso y finalizarlas con un té verde caliente endulzado con miel. Los puntos a tratar son: Vaso Concepción 12 y Estómago 36. Cuando el hígado está en exceso, la musculatura se pone hipertónica y los movimientos se realizan con fuerza excesiva. La respiración incluye suspiros o resoplidos para eliminar el calor que produce la hiperactividad del hígado. Hay tendencia a contracturarse, a sufrir dolores de cabeza y de nuca. Mejor que ingerir bebidas frías para equilibrar este calor, es consumir frutas ácidas como el limón o el pomelo, e incluir en la dieta el nabo japonés Daikon para absorber el exceso de grasas del hígado. Los puntos indicados son: Vesícula Biliar 34 e Hígado 3.  También Hígado 13, en el extremo de la 11º costilla. Cuando falta la alegría, el color rojo de la sangre se oculta en las profundidades y la circulación se vuelve lenta, y los movimientos y los pensamientos se sienten desajustados. Se enfrían las extremidades y puede aparecer insomnio e hipotensión. Calentar la punta del esternón y entre los omóplatos. Disminuir la ingesta de sal y no consumir verduras amargas. Incluir  té rojo caliente con canela en la dieta. Puntos: Vejiga 15, Vejiga 43, Corazón 7, Bazo-Páncreas 6. (Este último punto no debe usarse en embarazadas).

            Los puntos son bilaterales salvo el de Vaso Concepción. Se deben tratar un minuto o dos de cada lado, manteniendo la presión mientras exhalamos lentamente. Interrumpir la presión al inhalar y luego continuar presionando. Primero calentar las zonas y luego presionar los puntos.

            Estos son solamente algunos de los casos posibles entre una variedad muy amplia, que afectan otros meridianos o varios a la vez. Elegimos aquí 5 casos básicos para ejemplificar la relación entre la postura física, la postura subjetiva y los sistemas de canales de energía de la Medicina Tradicional China.-

Energía Ki, Polaridad Yang – Yin

por Carlos Trosman

Generalmente vemos traducido el kanji Ki como “energía” o también como “el soplo vital”, e incluso como “energía cósmica universal”, y, realmente, si bien da cuenta de estas cuestiones, representa mucho más que eso. El Ki, llamado en China Qi o Chi, se escribe igual tanto en chino como en japonés. Lo que nosotros los occidentales traducimos como palabras, en realidad son Kanjis, una agrupación de ideogramas que expresan situaciones más complejas que las que podemos expresar con solamente una palabra. Cada Kanji está compuesto por dos o más ideogramas, que son los que describimos como “letras” en la escritura china y japonesa, y son en realidad dibujos estilizados.

El kanji Ki está compuesto por dos ideogramas: el ideograma inferior, representa al “arroz” (kome en japonés). El ideograma superior representa al “vapor”, que se eleva hacia el cielo. Cuando el vapor se eleva del arroz quiere decir que el arroz se está cocinando. El arroz es el alimento principal y tradicional de Oriente. Por lo tanto, no es incorrecto interpretar el kanji Ki como energìa.

Pero esta traducción es incompleta ya que para Occidente la energía es algo intangible como la electricidad, el calor, el magnetismo, o antiguamente, en las primeras máquinas de la Revolución Industrial, el vapor. Además de este elemento intangible que es el vapor, el kanji Ki también está compuesto por un elemento tangible, con cuerpo, como el arroz. Quiere decir que Ki es una energía que tiene una parte “tangible” (o “material” en el pensamiento antiguo) y a la vez, una parte “intangible” (o “inmaterial”). Esta concepción se acerca más al pensamiento del científico Albert Eisntein, que postuló que todo es energía, y dependiendo de su velocidad vibratoria será luz o materia. Pues bien, Ki también es el proceso de transformación del arroz, ligado a la energía Yin de la Tierra, en vapor, ligado a la energía Yang del Cielo, que representa lo que en Occidente llamamos energía: calor, movimiento, etc. También está representado el ciclo de la naturaleza, ya que el vapor devendrá en nubes y luego en lluvia que caerá trayendo el Ki del Cielo para  nutrir a la Tierra, parte de la cual a partir de este proceso se transformará en arroz. Podemos concluir entonces que en Ki están representados la materia, la energía y el proceso de continua transformación de una en otra. Por eso en el pensamiento oriental se dice que “las cosas se mueven porque tienen Ki”, y esto se refiere a los planetas, a las plantas, los animales y las personas, inclusive a la estructura de los átomos y moléculas. En el cuerpo humano, este Ki universal circula por los órganos, la piel, la sangre y los Canales de Ki, conocidos como Meridianos de Acupuntura. Desde que nacemos, nos nutrimos del Ki Yang del Cielo por la respiración, y del Ki Yin de la Tierra mediante la alimentación. El oxígeno, elemento intangible Yang que tomamos al respirar, pasa a formar parte de la sangre, elemento tangible Yin presente en todos los músculos y tejidos del cuerpo. Los alimentos, elementos tangibles Yin se transforman por el metabolismo en calor, movimiento, pensamiento y energía de los Meridianos, todos elementos intangibles Yang.

El Trabajo del Ki realizado a través del Shiatzu Kan Gen Ryu, implica favorecer los procesos de transformación del Yang y el Yin, armonizar el Ki de la respiración y de la alimentación, el pensamiento y el cuerpo, y mejorar la captación del Ki presente en la naturaleza y su distribución por el organismo.-

EL CUERPO INTEGRAL

por Carlos Trosman
Fragmento de un artículo publicado en Kiné, la revista de lo corporal.

Como nacemos sin Manual de Instrucciones para el Cuerpo, distintas culturas han desarrollado diferentes tipos de técnicas y de ejercicios para mantener la tonicidad adecuada de la musculatura espinal, y de este modo favorecer la buena salud de todo el sistema que llamamos cuerpo y por ende de las personas. El concepto de cuerpo es complejo y tiene diferentes acepciones. Aquello que nos imaginamos que es el cuerpo, produce el cuerpo. Y también las palabras producen el cuerpo, calificándolo con adjetivos, considerándolo sano o enfermo, lindo o feo, agradable o desagradable, propio o ajeno. “Pensar el cuerpo es pensar el mundo”, escribió el antropólogo francés David Le Breton. Porque pensar el cuerpo lo construye y construye nuestra posición, nuestra postura, no sólo física, sino también subjetiva en el mundo. Esta construcción, que es en su mayor parte inconsciente, requiere de un aprendizaje para aprehender el propio cuerpo, y de la elección de un camino o caminos, o métodos, para realizar este aprendizaje. En esta post modernidad tenemos un sin número de ofertas donde el cuerpo puede ser entrenado, amaestrado, sensibilizado, estirado, purificado, mutado, tatuado, señalizado, marcado, lastimado, enajenado, acariciado, desdibujado, etc. Pensar en estas posibilidades es en sí mismo un paso que abre caminos. Pero ¿cuál elegir? La elección del método siempre estará en relación con nuestra posición subjetiva frente a nuestro cuerpo y frente al mundo. ¿Qué le pedimos a nuestro cuerpo que sea y cómo? La idea de integralidad está cada vez más presente en las técnicas corporales (que diferencio de la Educación Física), aunque por nuestra educación cartesiana donde los polos opuestos son alternativos y excluyentes, es muy difícil realizar disciplinas que no partan sólo de un punto, que no tengan un solo objetivo (o ninguno), que no tengan un efecto visible de musculación o elongación.
          El Yang Sheng es el conjunto de prácticas ancestrales chinas para la salud. Incluye lo que conocemos como acupuntura, la herboristería, masajes, nutrición, y la gimnasia que actualmente llamamos Qi Gong (se pronuncia Chi Kung). El Qi Gong, considerado en la antigüedad el “Método para Alimentar la Vida”, utiliza estas fuerzas cinéticas inconscientes que nos mantienen erguidos junto con la proyección de estas fuerzas desde nuestro interior hacia la tierra, hacia el cielo y el entorno, y también la proyección de las fuerzas que desde el exterior se dirigen a nuestro interior como resultado de nuestro habitar en el mundo. Ya vemos aquí varias fuerzas, como vectores, que suceden a la vez y desde distintas direcciones. Percibirlas, sensibilizarnos a ellas, requiere de una atención particular. Es esta atención múltiple, a la que se suma la atención a la respiración y a cierta musculatura en particular en cada ejercicio, la que va educando una conciencia integral que fluye más allá de la dualidad como antagonismo. Para saltar hacia el cielo hay que empujar la tierra con los pies. Al caer hacia la tierra, parados, la cabeza permanece en el cielo. Mientras tanto inhalo y exhalo y pienso algo y, sobre todo: siento. ¿Qué siento en ese impulso de saltar? ¿Qué siento al elevarme? ¿Qué siento al caer? Para decodificar el sentimiento recurrimos a la razón, que requiere un tiempo para ser educada en la integralidad. Por eso durante la práctica de Qi Gong es muy importante estar atentos a nuestros sentidos, a nuestras sensaciones, a sentir la conexión con la proyección de las fuerzas que expanden nuestro cuerpo y lo hacen parte del entorno y del universo.