Kiné 41 – “La almohada de Jade”

por Carlos Trosman

“Lo único inmutable es el cambio” dice el I Ching, el Libro de las Mutaciones.

Esta sentencia está referida al tiempo, energía Yang incontenible e intangible que se hace sentir, transformando permanentemente con su movimiento al Yin representado por el espacio y lo que en él está contenido. 

Más aquí y frente al espejo, podemos concluir que el tiempo deja marcas en nuestros cuerpos con los movimientos que produce. Resistirse es fútil.

Pero es importante mantener la flexibilidad, tanto de cuerpo como de espíritu, para acompañar los cambios… y cambiar.

En el pensamiento de la Medicina Tradicional China, el cuerpo es una unidad integrada de aspectos Yin (materiales: lo fisiológico) como órganos, entrañas, músculos, huesos, y de aspectos Yang (inmateriales: lo psicológico y energético) como el pensamiento, el sistema de canales por donde circula la energía Qi y el espíritu. La flexibilidad de la columna vertebral es fundamental para el movimiento e inclusive para el buen funcionamiento de los órganos internos.  La parte alta de la nuca, es la zona más importante. Los chinos la llaman “Almohada de Jade”, y han desarrollado una serie de ejercicios para mantener joven esa zona. Están basados en la cuidadosa observación de los movimientos de un animal muy longevo: la tortuga. Atribuyen su larga vida a la capacidad de las tortugas de retraer y extender su cuello, y de mover su cabeza hacia los costados. Son movimientos muy simples, aunque no muy fáciles de hacer. El mantener la zona cervical alta flexible y bien irrigada, relaja la tensión de las meninges, facilita la circulación de los líquidos en el cerebro, y descansa los ojos.

El ideograma chino que representa al cuerpo, significa literalmente “el origen de la persona”. Mantener flexibles nuestros tendones y articulaciones, favorece la flexibilidad y amplitud de pensamiento.

¿Ayudará un cerebro bien irrigado a tener pensamientos creativos?  ¿Los ojos relajados, abrirán una mirada candorosa?  Mantener la capacidad de asombro y de proyecto, requiere de mucha voluntad, y también de una decisión de alegría, de buena disposición.

Moverse con el movimiento de los cambios requiere de entrenamiento.

“El cielo se desintegra y se transforma
            en polvo,
La gran tierra se vuelve apacible y nadie
            puede verla.
El árbol seco hace que florezca bruscamente su única
            flor.
Llamando de nuevo una primavera más allá
            de la historia.”

Enseñanza de Daicho al samurai Kikuchi en la nieve.

(Del libro “Zen y Artes Marciales” del maestro Taisen Deshimaru).

 

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